Sayulita, Nayarit

Hola aventureros y bienvenidos a la Maasberg!

¡Sayulita! Tanto que decir acerca de este lugar.

Después de haber comenzado a ser adulta (o sea, trabajar) y mudarme por segunda ocasión a Monterrey, llevaba 6 meses sin visitar la playa. Mi cuerpo y mi mente me pedían ese escape, aunque fueran solo unos días, para conectarme con la naturaleza y con mi “Happy Place”, LA PLAYA.

Se aproximaba un fin de semana largo, así que tomamos la oportunidad y volamos al otro lado del país. Más o menos así fue la travesía:

Viernes 11:00 pm – Monterrey

Sábado 12:30 am – Guadalajara (8 horas para dormir)

Sábado 2:00 pm – Sayulita

No llevaba mi tarjeta de crédito, así que no pude rentar un coche, pero tomamos un autobús que en 6 horas nos llevó hasta la costa oeste del estado de Nayarit. Lo habíamos logrado, llegamos al pueblito del que tanto me habían hablado, y era perfecto: pequeño, playero, pintoresco, super hippie y con una buena vibra que se notaba desde que llegabas ahí. Recuerdo que tuvimos que convencer al chófer de bajarnos en la entrada de Sayulita, pues no paraba hasta Puerto Vallarta, como una hora mas al sur, pero el poder de convencimiento y pararme en la puerta con la maleta (jajaja) lograron el resultado. Caminamos unos 20 min por una pequeña calle – que apenas estaban construyendo – la cual era un atajo a la entrada principal. Pasamos la plaza del centro, la iglesia, y a solo unos metros del mar, nuestro hotel Hotel Vista Oceana (nosotros lo reservamos a través de Airbnb). Habitación super acogedora, onda playera, y un balcón con una vista al mar que me encantó.

Canción del viaje: Escape (The piña colada song) – Rupert Holmes

Sayulita es pequeñito, pero con un encanto difícil de describir. En los últimos años se ha vuelto extremadamente popular por los viajeros surfistas del norte del continente, debido a que su playa esta situada en una bahía de la costa oeste, y crea olas perfectas para principiantes y aprendices. Callecitas llenas de color, restaurantes con una vibra simpática, una vida tranquila y sin preocupaciones.

Una de las razones por las cuales decidí hacer de Sayulita mi primer viaje del 2017 fue porque sabía que era ideal para practicar surf. Algún tiempo atrás había tomado clases, e ilusamente pensé que después que mis habilidades se habrían conservado, así que rente debajo del hotel una tabla (por solo $75 pesos la hora – 5 USD) y me aventé al mar. Aunque el oleaje fue perfecto, mis habilidades habían desaparecido y no pude tomar ninguna ola :(. Pero lo intenté y disfrute el tiempo en el mar hasta el último minuto.

Mis recomendaciones para Sayulita son las siguientes:

  • Rentar una tabla y practicar surf / paddleboard.
  • Probar el helado de Wakika
  • Caminar por las calles y ver los murales.
  • Cenar viendo el atardecer
  • Ir a la playa de los muertos (solo 20 min caminando por la costa y después del cementerio – uno pequeño y de día no da miedo)
  • Visitar las tiendas con arte local
  • Sol, arena y mar.

Para los amantes de los viajes, la playa y el calor, este sitio es Perfecto! La gente local nos comentó que en Semana Santa es la época más llena de turistas en sus playas, así que recomendaría buscar una fecha distinta; de igual manera, elijas la fecha que sea, estoy segura tu experiencia será igual de fabulosa que la mía.

Esa sensación de paz y tranquilidad, observar el mar y el horizonte, dejarte llevar por el sonido de las olas, es de los mejores momentos de mi vida. La playa es y será mi lugar favorito siempre. Aunque mi visita fue rápida, de solo 3 días, fueron suficientes para reactivar la Mayra viajera que llevo en mi interior, y espero puedan visitarla pronto.

Tengo muchísimas fotos de ese viaje, pero les comparto mis favoritas.

Hasta la siguiente aventura a la Maasberg! – Au Revoir.

1 comentario

  1. He estado un rato buscando buena información sobre esto y por fin lo he encontrado, muchas gracias.

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