Viajes

Contrastes en La Habana, Cuba

Hola aventureros y bienvenidos a otro episodio a la Maasberg.

Hace muy poco tiempo viajé a Cuba por primera vez. Un país lleno de gente increíble, colores y cultura por doquier, pero a la vez, lleno de contrastes y experiencias que te harán recordar La Habana por muchos años.

Para empezar, debemos situarnos en el contexto del país:

– Socialismo

– Sistema Político de Partido Único

– 6 años de dictadura política con Batista

– Revolución cubana con Fidel Castro (59 años en el poder como principal mandatario del país)

– Muchos años de prohibición comercial y malas relaciones políticas con su país vecino EUA.

 

Entre distintos panoramas, paseos por la playa y la ciudad, personas increíbles y algunas situaciones que pudieron complicarse, les comparto todas mis impresiones de La Habana, Cuba… ¡la capital de este país perdido en el tiempo!

Cada país tiene sus peculiaridades y sus reglas muy claras, pero desde que aterricé noté la austeridad del aeropuerto y el primer choque cultural: ¡migración! – Uno esperaría muchos sistemas de seguridad, una entrevista con el guardia que sella tu pasaporte, espacios separados con cristales entre los guardias, pero en general era un escritorio donde revisan tu visado y pasaporte – mi primera impresión era que el recinto lucía un color beige y verde militar por donde volteara. Otro shock cultural, fue el ver a las personas que trabajan en el aeropuerto; en específico las chicas de migración – Soy super open mind pero simplemente fue muy extraño para mí que en el área de seguridad y revisión las chicas que trabajan ahí llevaran un uniforme MUY MUY PEQUEÑO… mini faldas, tacones, medias muy sexys y mega escotes – que no tiene nada de malo vestirse ultra femenino – pero me dio la impresión de estar viendo una noche de halloween en donde vestirse sexy esa noche es divertido – pero no, eran mis primeros minutos en Cuba y la aventura apenas comenzaba… (no tengo foto de esto, pero estoy segura que se acordarán del dato en cuanto lo vean).

Al salir del aeropuerto, cambiamos dinero justo afuera, frente al estacionamiento de los taxis. Debes saber que hay 2 monedas en el país – el peso cubano (o moneda nacional) con el que pagan todos los cubanos y el CUC (peso convertible con el que pagan los turistas). Es recomendable cambiar tu dinero en la CADECA pues ahí respetarán el valor de cambio de tu moneda. Otro dato importante es no llevar USD, ya que éstos tienen una penalización del 10%, por lo que su valor perderá ese porcentaje y recibirás menos CUC.

De camino al hotel, pudimos ver un poco de las afueras de la ciudad y comenzar a ver edificios descuidados y pocas construcciones en general. Otro aspecto que me sorprendió mucho fueron los letreros pro revolucionarios por todos lados – que desde el inicio te dan una idea del control que el gobierno tiene en la isla.

Al llegar al hotel… toda la historia cambió; un pequeño edificio en el barrio del Vedado con una entrada llena de plantas y vida – un elevador pequeñito hasta el cuarto piso y un hotel de solo 7 habitaciones – Chile Habanero se ganó mi corazón con personal super buena onda, amable, desayunos deliciosos y una excelente ubicación. Resolvieron todas nuestras dudas, la habitación estaba super bonita, le regalan a los huéspedes una artesanía cubana y al llegar por la noche de regreso el día de mi cumpleaños… me dejaron un sobrecito felicitándome – junto con una pulsera de madera. Mi experiencia en el hotel fue increíble y por eso se los recomiendo a ustedes también 🙂 les dejo su link en el primer comentario de este post.

 

 

En nuestra primera noche decidimos salir a conocer la ciudad y lo primero que hicimos fue ir a probar los famosos helados de Coppelia. Desde la entrada, un policía en el parque nos preguntó en que moneda pagaríamos – ya que hay sitios que solo reciben moneda nacional – específicamente en este punto – hay dos sucursales de la famosa heladería, por lo que fuimos directamente al que vendía en moneda CUC. Al preguntar por los sabores mostrados, nos responden que solo tienen vainilla y mango-naranja (pero con una actitud de compre ahora o calle para siempre) hahahaha, así que compramos uno de cada uno. El de vainilla sabía artificial, pero el de mango-naranja estuvo delicioso. Cada cucharada tenía una dulzura diferente y no se, me encantó ese sabor. A pesar de la poca amabilidad de las trabajadoras.  No se pierdan la oportunidad de probar este helado – yummm!

Para cenar, visitamos un restaurante cerca de nuestro hotel – La cocina de Esteban  – donde oh sorpresa, otra vez la amabilidad de la señorita que nos atendió y llevó a nuestra mesa fue así como un 10/100 – parecía odiar su trabajo y las dudas que le preguntaba por la comida y nombres que no conocía parecían molestarle a cada segundo. Pedí una bebida – carajillo – esperando recibir un mix de café y licor con hielos, pero recibí un espresso chiquititito que sabía solo a licor. Al hacer referencia a mi sorpresa y explicarle como los conocía yo, se burló de mí y muy enojada me dijo si me lo tomaría o no! Al final, mi novio fue quien lo bebió y por supuesto, no regresamos a cenar aquí ninguna otra noche. Sin afán de tomarlo personal – ya que otros amigos habían tenido la misma experiencia en general – quizás es cultural y para nada puedo compararlo con el servicio brindado en otros países, pero me causó sorpresa que fueran tan malhumorados…en fin pa’ delante explorando!

Por la noche fuimos a caminar al malecón y en general conocer un poquito la ciudad por la noche. En una de las fuentes cercanas al Hotel Nacional, un local se acercó y nos platicó acerca de su vida como músico (saxofonista) y los sitios donde tocaba regularmente, nos recomendó bares que a los cubanos les encantaban y que justo los viernes el ambiente se ponía muy divertido para bailar salsa; fue muy amable y simpático hasta que… nos preguntó si traíamos dulces de México – respondiéndole sí pero que los habíamos dejado en el hotel, insistió tanto en acompañarnos que perdió mi confianza a los pocos minutos. Cortantemente le dije que si nos esperaba en esa fuente iríamos al nuestro hotel y regresábamos de vuelta con él (por supuesto dimos una dirección falsa de donde nos estábamos hospedando). Regresamos al hotel, tomamos los dulces y al regresar a buscarlo ¡ya no estaba ahí! – nuestro instinto fue ir al sitio que recomendó a sólo unos 10 minutos de distancia. Caminamos por el malecón hasta la calle indicada y no encontramos ningún sitio llamado “guantanamera“. Al preguntar a un policía de la cuadra, nos dijo que en sus 7 años trabajando en la zona jamás había escuchado de tal sitio. Fue cuando nos dimos cuenta de que estuvimos a punto de ser engañados y llevados a un sitio sospechoso.

Desganados y sin querer intentar buscar otro sitio que pudiese o no ser real, regresamos a nuestro hotel. Día 1 en La Habana terminado.

El resto de los días transcurrieron asombrosos y descubrimos muchos puntos de la ciudad ricos en historia y de exteriores bellísimos; escuchando recomendaciones de los cubanos, pero prestando atención de las intenciones de la gente. Aquí el contraste tiene dos lados de la moneda, quienes buscan engañar al turista y quienes realmente son amables y comparten un pedacito de su ciudad contigo. Por la calle los músicos entregaban su ser a través de las canciones con ritmos latinos y demostrando todo su talento – esto es parte de lo que hace a Cuba tan especial – ¡su gente!

 

Al viajar a Cuba por primera vez, deben tener cuidado con un engaño clásico…que te inviten a los centros de venta para cubanos por que “justo el día en el que están platicando contigo” la venta para cubanos está al 50% de descuento y ellos pueden comprarlo por ti para que te salga más económico. Escuchamos fácilmente a 10 turistas en la fila del aeropuerto contando sus trágicas historias comprando habanos de mala calidad o ron carísimo y de marca desconocida. Al menos 5 personas en la calle intentaron estafarnos insistiendo en visitar La Cooperativa con el descuento especial. ¡Mucho cuidado viajeros!

En este contraste, a pesar de los intentos de estafas, me sentí más segura que nunca. Caminamos por todos lados, de día y de noche y, jamás me sentí en peligro real. A pesar de que muchos sitios o calles carecía de alumbrado público (que usualmente da pie a un sentimiento de inseguridad) hay guardias y policías por todos lados – por lo que tu viaje por Cuba será muy seguro.

Un dato super curioso, aquí los semáforos peatonales te indican los segundos que permanecen en rojo (es decir, debes esperar para cruzar la calle) y los segundos que permanecen en verde (ya puedes cruzar la calle). ¿En sus países funciona igual?

Un cambio que notarás desde el primer día en Cuba serán sus autos. Modelos clásicos por todos lados, muy populares entre los turistas. Perfectos para dar un paseo por la ciudad y conocer un poco más a través de las historias de los chóferes y guías. También verás autos pequeños y antiguos que funcionan como taxis. Algo muy curioso es el regateo que debes aplicar al utilizar transporte público como taxis y bicitaxis (regateo es cuando negocias el precio, buscando un valor menor). Debes establecer el precio con el conductor antes de subirte, además, conocer que debido a las distancias deberán cobrarte un monto promedio – yo considero no máximo a 15 CUC (que fue lo que pagamos por el recorrido más largo que hicimos, de unos 10 Km desde hotel nacional hasta Fusterlandia. Puede que tu taxi sea un auto muy viejito – incluso sin cinturones de seguridad – pero tranquilo, los conductores aquí tienen mucha experiencia. Dato curioso, nuestro taxi tenía un claxon especial para “chiflarle” a las chicas que veía por la calle hahahah algo sexista pero curioso de observar, no vi a ninguna cubana molestarse al respecto.

Verás decenas de autos clásicos, de diferentes colores y modelos, así que disfruta el paseo si subes a uno de ellos y déjate llevar por la perspectiva retro que te hará sentir verlos por todas las calles de un sitio a otro…

En general, no consideré que la ciudad tuviera tráfico, en todo momento el flujo de autos fue continuo y sus calles se encuentren en perfecto estado, ningún bache por el camino ni tampoco sitios sin pavimentar.

 

Al caminar y adentrarse por la ciudad, verán mucha gente por todos lados. En la parte turística como Habana vieja, existen calles peatonales llenas de negocios y personas, pero con mucha vida, color, música y mojitos 😉 así que piérdete y explora un poco para conocer las maravillas de La Habana…

Un contraste importante del que hablaré será la comida. Preciada para unos y necesarias para todos los seres humanos en general – como extranjera (y además vegetariana) sentí que no tuve muchas opciones. La zona turística recibe mucho visitante europeo, por lo que los menús están en inglés y español, ahí si tenían más opciones de comida (incluso con el letrero de vegetariano) pero los precios eran costosos. Al perdernos en la ciudad y llegar a restaurantes locales (donde incluso podías pagar en pesos nacionales) mi única opción era arroz y frijoles 🙁 por lo que en mi experiencia vegetariana, este aspecto gastronómico tan importante lo sentí muy limitado.

 

En cuanto a la arquitectura, podrás notar edificios imponentes como El Capitolio y la Universidad de la Habana, así como algunas construcciones de muchos pisos y fachadas con vista al mar – pero al mismo tiempo y tan solo una cuadra de distancia, edificios en malas condiciones o sin terminar. Es muy curioso e interesante adentrarse en la ciudad y observar estos cambios. Pero no debes dejarte engañar, algunos de ellos están llenos de sorpresas, como la entrada al restaurante La Guarida, tan exclusivo, que tendrás que reservar con días de anticipación (por supuesto no lo sabíamos 🙁 pero igual visité su interior y desde el bar, tenías una vista panorámica increíble).

Últimos datos random que me parecieron muy interesantes:

– Existe un Chinatown pero todos dicen que no venden nada chino ahí.

– Hay muy pocos contenedores de basura y, fuera de la zona turística, la ciudad es sucia. Noté la falta de educación ambiental al ver a muchos cubanos tirar la basura en la calle, así como en la playa. Nadie te vende bebidas en vaso de plástico pero utilizan muchos popotes (o pajillas). En fin, sean viajeros conscientes y ejemplo de cómo cuidar el medio ambiente.

– El refresco local se llama “tu kola”.

– Los baristas son super estrellas, la gente y los turistas se tomaban fotos con ellos.

– Hotel Nacional es increíble, visítalo aunque no te hospedes ahí.

 

Mi aventura por Cuba fue mucho más que increíble. Cuatro días aquí me hicieron reflexionar acerca de todos los recursos que mi país tiene y la libertad que disfrutamos. Un gran contraste en su gente, viendo ambas caras de la moneda. Plazas históricas hermosas, ideales revolucionarios, un viaje al pasado y mucha seguridad por todos lados.

Mis amigos me preguntan: en conclusión ¿volverías a Cuba? y mi respuesta aun es ambigua. Me encantaron tantas cosas de aquí, pero a su vez noté la necesidad y la falta de muchos artículos tan cotidianos para uno mismo hasta que los ves carecer en otros lados. Cuba debe vivirse y aventurarse – teniendo en cuenta su situación política y los años de austeridad que vivieron. Mi camino por este país únicamente contempló su capital – La Habana – por lo que en unos años espero regresar y conocer el resto de su hermoso territorio.

Les dejo algunas fotos y estén pendientes de los siguientes blogs. Con cariño para toda la gente bonita de internet.

¡Viva Cuba Libre!

 

 

 

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